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March 29 El arte de vivir.El arte de vivir....
Extraño a mi abuelo... eso es definitivo y categórico. Yo mismo le decía a mis amigos, después de haber sufrido una pérdida dolorosa, que sólo era un precio que hay que pagar para vivir. Es decir, si piensas venir al mundo a navegar, a amar, es necesario pagar ciertos precios. La pérdida de práctiacmente todo lo que conoces, porque en la vida no hay nada estático, todo cambia y nunca nada es igual. Extraño a mi abuelo y hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono... eso es definitivo y categórico. Cuando eres niño hay ciertas cosas que te mantienen despierto, como el hablar a casa del abuelo para escuchar su voz emocionada y con su tono siempre amable. -¡Enanoooo!- contestaba y yo sonreía toda la semana. Extraño a mi abuelo, hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono y que me lleve al cine a ver superman... eso es definitivo y categórico. Y es que el abuelo tiene ese talento de contar historias, inventar ciudades perdidas con reyes malditos y brujas verdes con cabellos de algas, Él podía subirme a Bucéfalo y sostener a Excalibur, al mando de mi legión de caballeros de brillante armadura y situarme en medio de la batalla contra orcos y trolls. Luego, como juglar, contaba en casa mi victoria, y cómo yo había salvado a la humanidad. Extraño a mi abuelo, hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono, que me lleve al cine a ver superman y que me ponga la 5ta. de Mahler... eso es definitivo y categórico. Recuerdo la primera vez que me hizo cerrar los ojos y empezar a pintar en mi oscuridad cada uno de los instrumentos, de tal manera que de pronto tenía toda una sinfónica esperando a que se moviera mi batuta... pendientes al vaivén de mi índice de niño de seis años. Extraño a mi abuelo, hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono, que me lleve al cine a ver superman, que me ponga la 5ta de Mahler y que escuche conmigo Somewhere over the rainbow, esa nos hacía llorar a los dos.
A mi abuelo: que estoy seguro, estaría sonriendo con un nudo en la garganta al leer estas líneas... ((igual que yo)) February 26 La trampa
La trampa
La conmoción que siguió a la activación de la trampa fue histórica, los lugareños lo cuentan con sobresalto, a pesar de que eso ocurrió hace muchos años. Aún ahora se reúnen para rendir homenaje a los héroes que quedaron atrapados en la gran trampa en ese terrible día.
El gusano miope, había encontrado sus lentes después de buscarlos por un buen rato palpando a lo largo de su cuerpo, pero esta vez los tenía puestos y decidió hacer de esta ceremonia conmemorativa algo serio y decididamente formal, pero todos sabemos que las luciérnagas azules siempre se las arreglan para hacer de un funeral un espectáculo de fuegos artificiales, sobre todo porque las libélulas (de cuerpos fosforescentes) siempre se les unen con vuelos rapidísimos e imposibles, y las cochinillas no pueden estar serias mucho tiempo. Así que el intento fue completamente en vano. Todo sucedió cuando, en una noche donde la luna naranja iluminaba el campo de batalla, el escuadrón de moscas de fruta se lanzó al ataque en formación “aleatoria” -que era la única que lograron conseguir después de un mes de adiestramiento ante la mirada furiosa de la mantis (que renunció a su cargo de "capitana de formaciones militares" e ingresó al hospital psiquiátrico con todo y que hacía meditación zen)- los conejos y las vacas mantenían su formación, concentradas, esperando el ataque de las diminutas manchitas desordenadas.
Fue una masacre, las vacas lograban eliminar decenas de valientes vehículos kamikaze con movimientos veloces de sus colas, pero no fue en vano, varios conejos huyeron ante el cosquilleo que provocaban estos diminutos héroes en sus orejas. Luego, siguieron las libélulas y las abejas, el enjambre se dirigió a las vacas que recibieron los fieros aguijonazos de las abejas que morían una vez que descargaban su armamento en la gruesa piel vacuna. Hubo algunas deserciones dentro de las filas vacunas, pero la mayoría se mantuvo firme aguantando el arsenal ponzoñoso esperando a que se agotara para que las ovejas se adelantaran a los dominios del enemigo y los pisotearan con sus pezuñas. El avance de las ovejas fue aterrador para las hormigas (que tenían la orden de morir defendiendo la posición) así que, con la emoción que domina a los desesperados, se lanzaron al ataque. Fue un éxito, las ovejas recibían miles de pequeñas mordidas ardientes, mientras pisaban el terreno con sumo terror. Las ovejas se batieron en retirada, pero las hormigas habían sido diezmadas terriblemente. De pronto, justo en frente del ejército de los insectos, se encendió una luz verde… empezó como el brillo de una luciérnaga perdida, pero el brillo se intensificó y lanzaba destellos multicolores mientras crecía de tamaño. Las hordas de insectos se hipnotizaron y se dirigieron a la luz, como los ratones de Hamelín. Todos, si excepción, avanzaron lentamente y con las armas descargadas. El objeto empezó a moverse hacia un enorme agujero en el suelo, los insectos entraron en la cavidad subterránea siguiendo la luz. Una vez dentro todos ellos, un bufido aterrador (que apagó la extraña luz) los hizo despertar del trance. Los ojos rojos del toro los miraban a todos, congregados e indefensos…
-…Fue en ese momento donde nosotros, los pequeños- el gusano dijo “pequeños” henchido de orgullo- fuimos esclavizados por los gigantes. Luego nos abusaron por más de 600 años, tuvimos que limpiarles las orejas, quitarles la asquerosa masilla que se acumulaba entre sus dientes, hacerles “piojito” para desgracia de nuestros hermanos los piojos que trabajaban jornadas increíbles!!
Hubo un silencio multitudinario (si es que se puede hablar de silencios multitudinarios, porque el silencio es el mismo cuando hay una o mil almas desgarradas por el recuerdo), el gusano rompió el silencio de pronto.
- Pero entonces, llegaron los camellos con turbante y nos ayudaron a organizar la revolución!!- miles de gargantas vitorearon a la vez, haciendo huir al silencio que había descendido sobre ellos. –Y la creación del tres veces honorable Sindicato de Pequeños Grandes Trabajadores!! y ahora ocupamos puestos respetables y hemos logrado erradicar la discriminación de tamaños!!- hubo un grito multitudinario (si es que se puede hablar de gritos multitudinarios, porque el grito es el mismo cuando hay una o mil almas avivadas por la esperanza) las libélulas y las luciérnagas se elevaron de nuevo y los cuellos de las jirafas se encendieron mientras sus bufandas se agitaban bajo el poder del viento. Y es que han de saber, que tras años de luchas, guerrillas y demás demases, se logró una convivencia pacífica e incluso benéfica, entre los integrantes de los dos reinos.
-Este día recordamos a los atrapados, y les agradecemos el enorme sacrificio que hicieron por nosotros!!- pero era inútil, las cochinillas ya se habían colocado a sus espaldas y habían empezado a imitarlo causando la carcajada general. Todos regresaron a sus casas con la sonrisa de par en par, dejando al gusano suspirando en el estrado, sonriéndole a la luna.
(las fotografías de los insectos las bajé de la red hace años y no recuerdo la dirección, se las debo, así que no puedo reconocer el trabajo de los fotógrafos aunque me gustaría... si alguien sabe los datos se lo agradeceré profundamente)
February 14 Esta vez el soundtrack se lo debemos a Due -Muchas gracias!!!-Pues ya está:
No hay duda que los tienes como el caballo de Santiago!! jeje January 11 AcuarelaAcuarela
Sus piernas no dejaban de moverse, pero avanzaba por ese extraño presentimiento que el horizonte se acercaba cada vez más, de ahí que no le importaron los rasguños causados por las zarzas. Mientras más se acercaba a esa meta imposible, más sentía el deseo de brincar (siguiendo el ejemplo de los saltamontes, que no huían de ella, sino que más bien, la acompañaban), fue algo que se empezó a gestar desde el inconsciente, desde algún lugar inexplorado de su ser.
Una vez en el borde del horizonte (meta impensable para la mayoría de nosotros, simples mortales) tuvo tiempo de ver toda la tierra a sus espaldas, con sus ríos, mares, montañas, bosques y desiertos, y a toda la humanidad... al mismo momento que veía al frente el todo y la nada. Fue ahí cuando el deseo de brincar se apoderó de ella...
Sentía que caía, el vértigo le abrió la boca, enmarcada por un par de labios muy delgados. Y donde tenía que surgir un grito, emergieron millones de colores que se materializaron en un mundo de acuarela, con nubes lilas y árboles naranjas. Azules prados con flores multicolores a las que les rondaban insectos fosforescentes y pequeñas aves iridiscentes.
De pronto sintió sus pies húmedos (odiaba el frío) pero siguió su camino en este mundo creado por su aliento. De cerca, se veían las hojas como manchones mojados, como hechos por un pincel grueso. Sin embargo, cuando caían, lo hacían suavemente mecidas por la brisa crema. Empezó a correr y no paraba de maravillarse con cada elemento nuevo.
Había un gusano miope que buscaba sus lentes entre el pasto, sin darse cuenta que los tenía puestos a la mitad del cuerpo, también pasó junto a un grupo de vacas gordas que discutían fuertemente (al rededor de una mesa en la que tomaban el té) sobre el resultado de sus últimas liposucciones, de efectos “rebote” de sus dietas y de como hacer que sus ubres se agrandaran lo suficiente para llamar la atención del granjero. También había un par de conejos verdes presumiendo sus nuevos cojines en las palmas de sus patas traseras, se suponía que les daban mejor tracción y un agarre en las curvas fuera de serie, o eso interpretó antes de que salieran disparados, con toda imprudencia y desaparecieran tras una colina, en el proceso casi hacen desmayar a un par de cochinillas, que sintieron que su caparazón morado iba a quedar estampado en el suelo de este paisaje acuoso, bajo el nuevo par de implantes de los conejos. Y mientras los dos soles se escondían tras unas montañas fiusha con motas rosas, sintió sed.
Los labios, blancos y agrietados de tanto correr (porque alcanzar el horizonte y saltar de él no es cosa fácil) buscaron instintivamente algo húmedo en donde posarse. Y como de casualidades está hecha la historia de los hombres, una hoja que caía de un árbol rojo se posó en su boca, como un beso. Ésta explotó en su lengua llenándola de un líquido sabor jamaica, un poco amargo para su gusto habría que señalar. Y siguiendo el ejemplo de este encuentro afortunado, se dispuso a probar las hojas verdes (sabor kiwi), las naranjas (sabor durazno), las amarillas (sabor plátano con crema) y las grises (sabor a chicle de frutas).
Mientras llenaba su paladar de sabores nuevos, el atardecer casi desparecía a tiempo de dejarle ver una bahía con arena de colores, olas tranquilas con textura de turrón. Caminó hacia ella y se sentó para admirar la luna, inmensa y naranja, que sobresalía en un cielo ahora completamente verde (como sus ojos). No tenía frío ya, pero estaba cansada, así que se acostó en medio de un concierto coral interpretado por miles de sapos, eso si, graduados del conservatorio de música.
Soñó con vuelos de avestruces con turbante que sobrevolaban un desierto de mármol (el mismo con el que estaba construida la casa de su abuela), lleno de dunas blancas y frías donde se marcaban las huellas de los camellos, que el viento borraba juguetonamente para llevarlas a otras dunas. También soñó con una cocodrila que lloraba desconsoladamente lágrimas terracotas en medio de un lago del mismo color, nadie sabía si el lago era de ese color por las lágrimas copiosas de la cocodrila, o si las lágrimas de esta eran de ese color por habitar en ese lago. Había también un enjambre de luciérnagas que brillaban azul al rededor del cuello de una jirafa con bufanda rayada. Este sueño fue de vital importancia, aunque no lo sabría hasta tiempo después.
Una extraña sensación en la espalda la despertó, también se dio cuenta que tenía hambre. Había frutas y verduras de todos tipos y sabores, unos jamás vistos por sus ojos antes. Así que recogió algunos y se sentó a comer, con miedo a que le causaran daño, porque siempre había comido en casa de su madre.
Fue mientras masticaba una sandía amarilla, cuando sintió de nuevo algo extraño en la espalda.
Las alas eran enormes iguales a las de las mariposas y muy livianas, cambiaban de color según la luz o el paisaje en el que se encontraban, pero lo que más le extrañó, fue que las podía mover sin pensarlo mucho, como cuando Mientras llegaba la noche, se detuvo a observar a un par de orugas que bailaban tango sorprendentemente bien, mientras un grillo tocaba el piano y una catarina la flauta. La acústica, como todo en el lugar, era acuosa y llegaba a los dulces como llega el sonido cuando estás debajo del agua. El curioso espectáculo fue atrayendo a espectadores de los colores y formas más extraños. En el cielo se veían miles de puntos hacia el oeste, pero al verlos con atención, éstos se agrandaban y se acercaban muy rápidamente. Finalmente, pudo ver que cada punto era un avestruz con turbante, pronto se sentaron todas junto a ella... No pudo dejar de pensar que olerían mal, pero de hecho tenían un olor extraño y agradable.
Cuando el concierto terminó y los asistentes se fueron a sus hogares (si es que los tenían, porque ella no había visto ni una casa), las avestruces seguían sentadas junto a ella, el atardecer casi se extinguía cuando la luna decidió asomar su gran cuerpo naranja. Así que se paró y agitó sus alas, las avestruces hicieron lo mismo y pronto estaban volando juntas hacia su nuevo destino la luna.
Existe una leyenda entre los camellos y varias criaturas de esa tierra incierta, de que una vez, hace muchos años, la mujer que creó su mundo se enamoró de la luna y fue a buscarla junto con mil avestruces con turbante, y que al alejarse volando se convirtieron en brillantes puntos en el cielo verde, y que era por eso que las estrellas se acercaban cada vez más... a la luna. October 21 Crisálidas...Había que empezar por sentir el hígado, el frío...
Había que escavar profundamente y encontrar la propia mano, reagrupar el alma y acomodar los tendones cuidadosamente sobre la colcha, que de tanto apretar se habían anudado en los nudillos. Abrir la boca y gritar los requiems, mirar dentro.
![]() La fuente sigue apagada, tal vez la luz de las farolas sea suficiente por hoy, sigue esperando la sacudida de agua por su garganta y a que el fuego de metal por fín brinde un poco de calor. Hoy no hay prisa, hoy caminará levantándose el pantalón para no pisarlo y pasará a un lado de la fuente estática, hoy caminará sin frenos entre las viejas calles siguiendo el olor de mil cuellos pasará junto a mí sin advertirlo y desaparecerá en la boca de algún callejón oscuro, junto con los recuerdos...
Es hora de volar
August 17 Guerras perdidas Parte IDespertarse en un mundo donde las guerras explotan cotidianamente porque a alguien se le ocurre necesitar más, donde además se libran las batallas internas con tanta o más pasión. Amaneces desarmado y te enfrentas a los primeros rayos de luz que entran entre los párpados, el calor de la mañana tardía, llena de canto de aves y sonidos urbanos, la certeza de estar despierto y la conciencia de sí mismo... ah, la conciencia de si mismo es todo un acontecimiento evolutivo, triunfo de la ingeniería biológica a través de millones de años de intentos fallidos, nuestros mismos intentos fallidos, nuestras batallas perdidas.
El café es el primer acto voluntario, mientras sigues escuchando la radio con las nuevas de Líbano, Fidel, que si la Onu hizo o dejo de hacer. Te aturdes y piensas profundamente cómo es que la evolución ha logrado tantas maravillas y sale con que permite que tipos como Bush existan. Carajo.... así no dan ganas de seguir el día. April 27 De árboles y silencios...De árboles y silencios...
"Ahora entiendo la importancia del silencio"- me dijo calladamente cuando dejó de ser árbol...
Y siguió: - "la claridad solar se queda en el cuerpo aún a mitad de la noche y surgen de las ramas pequeños brotes de vida que se absorben en las plumas de las aves y se van de tu cuerpo hacia destinos inciertos..."
Luego se rascó la cabeza, el pelo enredado entre los dedos finos, suspiró y habló por última vez - "Ahora entiendo la importancia del silencio"...
April 07 De fantasmas.De fantasmas
Ahora las ausencias cobran forma, se materializan en gigantes monstruosos de ojos bien abiertos... sus miradas fijas en mis pupilas dilatadas por el miedo. Sus sombras proyectadas en las paredes, amplificadas por un efecto de luz que no existe, el sonido ensordecedor del silencio y el lamento trémulo de la respiración que no encuentra donde descansar. Las mandíbulas tensas amarrando el temblor que las recorre. El miedo reune su ejército, anuncia la carga con tambores gigantescos que aceleran el compás, palpitando en mi pecho mientras la tormenta descarga su mar sobre mi frente.
¿Donde están los héoes? Aquí no hay nada, solo el tremendo vacío de la habitación que espera tu regreso. March 30 La entrañaHabrá que comenzar a deshacernos poco a poco, de tal manera que logremos descurbrir lo que hay dentro de nuestros huesos. Quitarnos la piel, el rostro, los músculos y los nervios. Incinerar nuestros órganos vitales, dejar de ver, escuchar, sentir, paladear... dejar de oler.
Tirar a la basura nuestros vínculos afectivos, nuestros errores y aciertos, las chingaderas del mundo, las muertes cercanas y lejanas, la política-hija-de-puta, la lógica y la locura, los pinches miedos insensibles, la inoportunidad del azar. Olvidar nuestras risas y llantos, nuestro primer abrazo, nuestro primer dolor.
¿Qué encontraríamos entonces?
¿Qué encontrarías entonces?
March 08 A cuenta gotas cuentan
I (Zoom) NOTA: Este texto se lee cayendo del cielo, acelerando poco a poco hasta llegar al suelo...
La gota cae sin conciencia de ley gravitatoria alguna, acelera su paso entre la espesa neblina que cubre la arcilla mojada, entre las frondosas ramas, entre los musgos que surgen de las rocas negras.
El mundo se prepara para el minúsculo encuentro...
II (Fugaz)
Una gota cae -sin conciencia alguna- sobre el pómulo afilado y duro del campesino.
Recorre los surcos de sus mejillas, se llena de sal, se desliza sobre su barbilla, se desprende con dolor del rostro, que ante su presencia, sonríe...
(Gracias Due... gracias Bárbara por la "s" silbante)
February 22 De la del norte a TaxqueñaUno llega a la ciudad de México con cierto temor, sobre todo cuando uno lleva viviendo muchos años en provincia. La central de autobuses del norte es el primer choque, gente atiborrada en los andenes, las taquilleras gritan los destinos como si estuvieran subastando objetos de poco valor, los taxistas te abordan de tres en tres dando las mejores tarifas de la ciudad, regateando... la cosa es que no les sirve de mucho porque uno se mete al metro.
El metro siempre es una experiencia, hay que comprar el boleto, uno saca dos monedas de a peso y las pasa a través del cristal donde una señorita, con movimientos mecánicos y sin hacer contacto visual con el “cliente” avienta un boleto rectangular con una franja café. Ya en los andenes, previa inspección exhaustiva del mapa con las estaciones y transbordos, uno se dispone a esperar al glorioso metro naranja...
Esta vez llegó el metro con una estela amarillenta, se abren las puertas y entras al vagón... tres microsegundos más tarde, con un madrazo en los senos mucosos, te das cuenta del hedor, es un olor casi sólido, gelatinoso... los ojos lloran y las manos se aferran al tubo metálico vertical, húmedo y caliente por quién-sabe-qué motivo, mismo que preferí no imaginar, uno respira muy hondo y trata de aguantar la respiración para siempre, por supuesto no funciona y hay que respirar de nuevo con más fuerza. Lo bueno es que el transbordo en “La Raza” es inmediato, y después de un sonoro “pshhhhh” se abren las puertas y uno sale disparado como gas del gastrointestinal vehículo. Bajas las escaleras del andén y te das cuenta que el hedor se ha colado entre la tela de las ropas y tu cuerpo, cada movimiento que haces provoca una salida dosificada del hedor por debajo del cuello de la camiseta hasta el seno mucoso, otro madrazo. En fin, uno sigue caminando por la estación, que es maravillosa y tiene un túnel de la ciencia con fotos y datos interesantísimos que nadie parece leer, ni ver.
Subes al siguiente vagón, este no huele pero viene hasta la madre de gente, uno viene suspendido entre un mar de gente, ni siquiera alcanzas uno de los tubos cálidos y húmedos y de alguna extraña manera, los comienzas a extrañar. Luego sientes una mano subir por los muslos y detenerse justo antes de la entrepierna, alcanzas a voltear y ves la cabeza de una viejita a la altura de tus nalgas que ha confundido tu pierna con uno de los tubos metálicos –no la culpo, de verdad esas piernas no tienen mucha diferencia con uno de esos - lo que se agradece mucho fue que no se agarrara de una zona más anteterior, sobre todo pensando en esto de la herencia genética. Me dolía el sólo imaginar a la viejita agarrada de esa zona consagrada para actos más amorosos, colgando todo su peso y valiéndose de ellos para guardar equilibrio. Uno hace lo imposible por sacar el libro en turno “la conjura de los necios” hacer lectura con todo y vaivenes y la paranoia de saberse desmembrado en un segundo por un enfrenón del inhumano chofer y un reflejo artero de la viejita. Total, otro psshhhhhh, las puertas se abren y todo mundo baja del metro.
Uno ve un lugar vacío y brinca, patea y codea al que sea para conseguirlo, una vez en el trono, sigues con la lectura... de pronto un “clic” en la cabeza, ¡carajo, te tenías que bajar junto con todos los demás! De regreso a “Hidalgo” –estación donde tenías que haberte bajado- te insertas en una masa informe de gente, se escucha el tono de cierre de puertas, uno al borde, se cierran las puertas en tus nalgas, el chofer nota un obstáculo y abre y cierra las pinches puertas tres veces, las nalgas gritan, nadie se mueve, total... avientas tu peso sobre otra viejita (esperas que sea otra) y las puertas se cierran.
(
Ya en Taxqueña, caminas hacia el sagrado hogar paterno... camisa mojada de sudor, dedos temblorosos y sonrisa descomunal, finalmente, uno toca el timbre... February 08 De lluvias y otros placeres...Ella sale de su casa, cuenta las monedas guardadas en el bolsillo delantero de su pantalón y se planta en la esquina de la calle. Acomoda su pelo, no le importa que llueva, cierra los ojos y piensa en él, sonríe. Sube al camión, guarda el boleto, se sienta, suspira, se recarga en la ventana, cierra los ojos… sonríe.
De regreso a casa saca una caja de madera decorada con flores, la abre y toma cientos de boletos amarrados con una liga, saca los dos boletos de su bolsillo y los acomoda amorosamente junto con los otros. Escribe sobre su diario y marca ese día con una marca roja… había hecho el amor con él. Alza los ojos para zambullirse en el cuadro que Él pintó. Naranja, trazos armoniosos, amorosos, ella se descubre desnuda y –como en el cuadro- se pierde entre sus piernas.
Ella sale de su casa, cuenta las monedas… no llueve. Sube al camión, guarda el boleto, cierra los ojos… El llanto se apodera de ella de regreso a casa… hoy no guarda los boletos, no escribe en su diario, no se pierde en el cuadro. Él se ha ido, ella se inunda, se ahoga.
Ella sale de su casa, cuenta las monedas, no pide el boleto. Se recarga contra la ventana, observa el mundo, suspira. Baja del camión y camina vereda arriba, acomoda su pelo, piensa en él. Aire, altitud, la ciudad abajo, ella arriba y él no está. Su pelo se alborota, sus pantalones se agitan, aire… Saca un paquete de boletos amarrados con una liga, cierra los ojos… sonríe.
Una lluvia de boletos emana de sus manos, el aire los transporta a la ciudad, ella sigue sonriendo, los ve partir, como a él. Nunca hubo tantos encuentros amorosos en la ciudad, cuentan que la gente simplemente cerraba los ojos y sonreía. January 30 Qué culpa tiene la estaca...Hay días en que la pesadez se materializa y se posa sobre la espalda, sin previo aviso, sólo aterriza sobre nosotros y nos aplasta. Luego recogemos los restos -las piernas, los brazos, un diente perdido...- y nos vamos a dormir esperando estar completos al día sigiente. Cuando eso sucede no hay nada que hacer "flojito y cooperando" dirían un par de judiciales a un sospechoso en un "interrogatorio", o un galán a la futura exnovia.
Otros días sin embargo, nosotros mismos alzamos los guijarros -dirían los españoles- y los metemos uno a uno en los bolsillos de las chaquetas -dirían los españoles también, nosotros los aztecas decimos chamarras- empezamos a caminar y al poco tiempo nos empezamos a quejar del peso que sentimos. Bien decía el cuasi filósofo mexica Chicoché "¿Qué culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta?" Y es justo el desarrollo de esta frase heroica, descomunal y sabihondísima sobre lo que quisiera profundizar.
Es preocupante nuestra "ensartadez" -si, con "z" al final porque los españoles no nos enseñar a pronunciar bien el idioma que trajeron, solo se quejan de nuestras faltas de ortografía y de la tortura que le hacemos al idioma castellano... pobres letras!!- porque es una ensartadeZ hipotética. Ninguno que haya podido leer esto está "ensartado" realmente, es decir, por lo menos tiene la capacidad de leer, de tener acceso y de saber manejar un ORDENADOR -si comadre; los españoles le dicen ordenador a las computadoras- si tienes acceso a un computador, sabes usarlo y estás leyendo esto es porque tienes además luz eléctrica. Casi les puedo aseverar que tienen agua y disfrutan de otros servicios que no vale la pena mencionar. Caso contrario a la situación que viven millones de personas en el África, en América del sur, en Asia, etc. Personas que si están "ensartadas", con todo el dolor que me produce decirlo y que además, no se quejan y generalmente son más generosas que muchos de nosotros.
Decía yo que tú que estás leyendo esto, no estás ensartado realmente, a menos que padezcas una enfermedad mortal... si es el caso habrá que hacer lo posible porque no te sientas así, pero eso es un ejemplo puntual no menos importante, pero nos desvía de la generalidad. Decía yo que la mayoría está por "ensartarse". Si esta persona está conciente de lo que hace y se ensarta a propósito sufrirá entonces de esartofrenia- que es esta necesidad convulsiva de sentirse ensartado sin remedio y con fatalidad. hay personas que además disfrutan el proceso de la ensartada, mismos a los que denominaremos ensartófilos. Pero también está el caso que no lo hagan de manera conciente y simplemente caminan hacia su destino fatal (léase: ensartada), que ingenuidad!! - en el mejor de los casos, acá en México usamos palabras muy fuertes para denominar a los ingenuos.
En fin, ya no sé bien que decir excepto: CARAJO NO SE ENSARTEN!! disfruten las pequeñas cosas a las que tienen acceso, disfruten de un buen libro, de un buen texto (no este por supuesto), de una buena música, de ver a los ojos, de los atardeceres, de las sonrisas que les dan, de estar INEVITABLEMENTE VIVOS!!
Carajo, ya termino el texto porque luego van a decir que estoy tratando de empezar una nueva religión y que el Chicoché es un ser omnipotente, omniciente, omnipresente y demás omnis... January 23 IncertidumbreIncertidumbre
Juan se dio cuenta de que aún la amaba cinco segundos antes de jalar el gatillo y suicidarse. Eugenia todavía lo espera en el café, ha decidido darle otros 15 minutos de tolerancia...
January 15 OCUPACIONES EXTRAÑAS
1 Me gustan las tardes de lluvia porque se hace una película de niebla en las ventanas, me gusta que mis dedos puedan crear figuras, además de escuchar las gotas caer sobre el techo... pero de todo esto, mi hábito preferido en estos días es seguir los rastros de los caracoles sobre las hojas, piedras, flores, bajo el pasto, sobre paredes carcomidas... (Xalapa Ver. 1984) 2 Me gusta escuchar ideas ad livitum, siempre hay una que me jala como imán y entonces no paro de escribir. Me dió por meterme a la red a salas de pláticas y empezar a preguntar sobre sensaciones, colores, sonidos, música, y texturas de los sueños, información con la que hago historias... de ahí lo de asaltos nocturnos.(Morelia Mich, 2000) 3 Si algo me motivó a estudiar biología fue una tarde donde mi abuela regaba el jardín, me llamó la atención hacia un extraño rincón entre el farol y la pared, luego roció unas gotas de agua sobre el lugar que me decía.. las gotas quedaron suspendidas, pegadas sobre una telaraña... Esa aparición cambió mi vida, porque después me obsesioné con ellas, hasta tal punto que tengo un arañario en mi casa (16 arañas a las que alimento y veo hacer sus telas y dejo al cuidado de mis amigos en las vacaciones). Me dedico a darles de comer, a rociarles agua en sus telas con un cepillo de dientes. (Morelia Mich, 2000) 4 Me gusta salir al parque con mi abuelo, mi armadura, mi espada (excalibur), y mi legión de caballeros a luchar contra los ogros y las brujas... también recuerdo a los grandes trolls. Recuerdo las batallas, donde más de cien guerreros dieron su vida por mi, donde los trolls gritaban, aullaban y las brujas (con sus picudos sombreros) lanzaban encantamientos con cánticos horripilantes que yo desvanecía con mi escudo. De regreso mi abuelo, (como bardo) les contaba a todos mis hazañas. Nunca me dí cuenta que mi espada era una ramita, mi escudo una tapa del basurero, los ogros y las brujas eran magueyes y los trolls los postes de luz. Gracias abuelo por darle magia a mi vida... (México DF, hace tan poco tiempo...) 5 Me gusta escuchar música todo el día, es una manía heredada... venía de mi bisabuelo (que cantaba ópera), luego de mi abuelo que me llevaba a todos los conciertos en bellas artes y la ollin, luego de mi padre y mi madre (que de hecho cantaban juntos)... qué le puedo hacer si la música es una de las pocas cosas por las que vale la pena seguir viviendo. (Donde sea que yo esté; de 1978 a la fecha).
Me siento terrible de no poder continuar con el reglamento como tal... sucede que no conozco a muchas personas, Ruby ya fue elegida, Ruth me invitó, el Conejo ya también fue invitado... así que no junto a los cinco que se requieren. Pero puedo invitar a Candy y al Tocayo...
January 09 Prólogo
Prólogo: Me abandonan las ideas, las palabras... huyen de mí despavoridas salvando su vida de la mutilación encabronada. No es culpa de ellas lo admito, tienen fundamento: se adivina en mis ojos ese afán destructor causado por la incertidumbre de saberse enfermo de muerte. Huye de mí la tristeza porque necesita agua que transformar en lágrimas y miedos que convertir en dolor y me encuentro seco e inerte.
Huyo de mí, pero no puedo, no es por falta de ganas sino de capacidad. Falta de la más mínima cobardía, cómo admiro a los cobardes porque de algún modo se libran de sí mismos, y no es que no quiera huir, es solo que no puedo moverme. Así pues, me quedo conmigo, sin ideas ni palabras, sin cordura ni claridad, sin tristeza ni miedo...
¿Quién dice que no es un buen comienzo? EpílogoEpílogo
Este es un epílogo carente de final, no concluye ni diluye, trata de comienzos afortunados y de una despedida.
No hablaré de la ausencia ni del requiem por todos nuestros sueños... esto se escribe por dentro donde queda un amor profundo y claro junto con un deseo de buenaventura. No hablaré de tu risa ni de tus ojos fijos en los míos ni mucho menos de tu piel húmeda que aún sostiene mi deseo de amarte. Hoy no pienso hablar de todo lo que te extraño, ni de tus pasos por el pasillo anunciando la llegada de lo divino al lecho que ahora me arropa... porque este es un epílogo carente de final que no concluye ni diluye.
Este es el grito desgarrador del agradecimiento, es el eco de la soledad que nunca viví contigo, es el canto que acompaña nuestras alas al alzar de nuevo el vuelo, es la vida que se nos cuela entre los poros, es la alegría de sentir que aquí te me quedas de algún modo.
Con todo mi amor... December 14 Desde Ficticia...
Puntualidad
Era el cuarto para la hora cuando notó una humedad pastosa que le escurría por la entrepierna. Despertó sobresaltada y palpó aquella sustancia de olor acre. Buscó entre las sábanas revueltas, tan solo dos plumas celestes. Había pasado un ángel. Mónica Lavín December 12 Amar, amar-es.
Amar, amar-es Es una especie de continuación de la reflexión anterior sin serlo propiamente, jeje que conste que a fin de semestre uno no da para mucho mas...
Existe un lugar que contiene abiertos y mutilados archiveros que se oxidan en oscuros rincones, vomitando hojas amarillentas, tatuadas para siempre con el pensamiento infértil y trémulo de un triste hombre gris. De paredes oscuras y pesadas que delimitan los angostos pasillos de senderos cubiertos por millones de estas pequeñas hojas, deshonradas, tan irremediablemente inertes. El techo es indefinible, a veces al dar una vuelta te sorprende a la altura de las cejas, otras veces no se logra detectar, hemos dicho ya que este lugar es realmente oscuro, frío y húmedo. Pero hay un sitio donde convergen casi todos los pasillos, es un pequeño escritorio de metal sobre el que un foco desnudo colgado de no-se-sabe-dónde derrama su luz a través del humo secretado por un cigarrillo asfixiado entre los delgados dedos de nuestro hombre que está encorvado sobre el escritorio.
El pelo corto delgado y lacio que le queda se ha refugiado cerca de las orejas, dejando un área grande de cuero cabelludo que refleja la única fuente de luz del lugar, ojos oscuros sumidos dentro de un par de oquedades craneales para refugiarse del rayo de la lámpara. Deberían ver a nuestro hombre tan diminuto, tan inofensivo. La camisa (mal fajada) antes blanca, ahora sucia con manchas amarillentas en las axilas y cerca del cuello (que ya se ha deshilado) además de ligeras rasgaduras en el pliegue de los puños, cuyos botones a veces deslumbran a nuestros ojos indiscretos. Los pantalones de lana sujetos a la cintura por un cinturón negro cansado ya de ceñirlos a su dueño por tanto tiempo, caen sobre un par de zapatos sumergidos ya en el mar de hojas agredidas, blasfemadas...
Se lleva la mano hacia el rostro, con dos de sus nerviosos y largos dedos temblorosos, sujeta lo que parece un pelo en la cavidad nasal. Tensa los músculos de la muñeca y jala lenta e inexorablemente, el pelo no se rompe, sino que se extiende desde alguna parte del interior de la nariz. El hilo, ahora viscoso, húmedo y oscuro, sigue la trayectoria de la mano. Con sumo cuidado, va colocando el hilo, que continua saliendo, sobre una hoja de papel, blanca (virgen de posibilidades infinitas en espera de la penetración del invariable destino), hasta que finalmente el hilo se interrumpe dejando salir pequeñas gotas de sangre de la nariz. En seguida lo acomoda formando renglones regulares. De nuevo lleva sus dedos a la nariz, palpa la sangre tibia, la observa llena de color y luego la lleva a los labios, la saborea. Finalmente toma la hoja enredada con el hilo espeso y húmedo con el índice y el pulgar derecho... la deja caer. Luego toma otra hoja, la acomoda en el escritorio, se lleva la mano hacia el rostro y con dos de sus nerviosos y largos dedos temblorosos, sujeta lo que parece un pelo en la cavidad nasal...
La hoja surca el espacio, liviana, pura, siente la caricia del aire viciado del lugar, le parece una sensación maravillosa. Se imagina una historia mejor, con aire fresco y luz clara, CLARIDAAAD. De pronto, siente la humedad. El hilo se adhiere a ella, la acaricia soezmente y comienza a babear sobre su pecho, rasguña y muerde sus pezones, le abre las piernas y le toca el sexo. La penetra sin piedad, dejando pequeñas marcas en su piel, cicatrices indelebles. Letras repugnantes en gemación, creando frases heréticas. La hoja violentada, arremetida, cae sobre otra igual.
Existe un lugar que contiene abiertos y mutilados archiveros que se oxidan en oscuros rincones, vomitando hojas amarillentas, tatuadas para siempre con el pensamiento infértil y trémulo de un triste hombre gris.
December 04 De intelectuales y ceniceros...No puedo escribir ahora, antes era de lo más sencillo, sólo tenía que contar lo que había pasado en mi semana. Ahora no es igual, mi vida es... en pocas palabras... más aburrida y gris que un cenicero olvidado en una reunión de intelectuales, sepultado bajo kilos de celulosa portadora de conocimiento (dicen ellos).
Carajo, creo que habrá que revisar más a fondo la capacidad del ser humano de atribuir a sus co-específicos características determinadas por su aspecto. Desde que las personas tienen el poder de clasificarse y adivinar por anticipado las reacciones de los otros en base a patrones de repetición ancestrales (al menos, eso dicen), han desarrollado un lenguaje muy elevado, usando códigos incomprensibles para cualquier otro mortal que no comparta su nivel en su escala clasificatoria. Es en ese estado cuando surgen estos tecnicismos: naco, fresa, darketo, joto, buga, negro, yupi, indio, (efectivamente, no importando si son argentinos o no). Error, no se han dado cuenta que clasificando esperan encontrarse a ellos mismos... intentos fallidos todos.
En fin, todo esto es para invitarte a convertir estos intervalos clasificatorios en definiciones obsoletas. O sea... NO LOS USES!!!
No digo que dejes de usar otros calificativos más inteligentes, como: pendejo, animal, bruto, tenías que ser vieja e hijo de puta (entre otros), que están dados por atributos etológicos más evidentes del organismo clasificado, donde el observador tiene que hacer poco uso de la apreciación.
Únete a la campaña y se un triunfador!!!
Por cierto, es increìble la cantidad de pendejadas que se le ocurren a uno cuando ya no sabe que escribir, en realidad iba a hacer un discurso sobre la posición política que debe adoptar un cenicero en caso de ser sepultado por tres libros en una fiesta de intelectuales, pero me acaban de vaciar y de lavar, los invitados ya se fueron y por fin me quitaron al Quijote de encima.
Atte: El cenicero. |
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