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    February 26

    La trampa

     

    La trampa

     

     

    La conmoción que siguió a la activación de la trampa fue histórica, los lugareños lo cuentan con sobresalto, a pesar de que eso ocurrió hace muchos años.  Aún ahora se reúnen para rendir homenaje a los héroes que quedaron atrapados en la gran trampa en ese terrible día.

     

    El gusano miope, había encontrado sus lentes después de buscarlos por un buen rato palpando a lo largo de su cuerpo, pero esta vez los tenía puestos y decidió hacer de esta ceremonia conmemorativa algo serio y decididamente formal, pero todos sabemos que las luciérnagas azules siempre se las arreglan para hacer de un funeral un espectáculo de fuegos artificiales, sobre todo porque las libélulas (de cuerpos fosforescentes) siempre se les unen con vuelos rapidísimos e imposibles, y las cochinillas no pueden estar serias mucho tiempo. Así que el intento fue completamente en vano.

     

    Todo sucedió cuando, en una noche donde la luna naranja iluminaba el campo de batalla, el escuadrón de moscas de fruta se lanzó al ataque en formación “aleatoria” -que era la única que lograron conseguir después de un mes de adiestramiento ante la mirada furiosa de la mantis (que renunció a su cargo de "capitana de formaciones militares" e ingresó al hospital psiquiátrico con todo y que hacía meditación zen)- los conejos y las vacas mantenían su formación, concentradas, esperando el ataque de las diminutas manchitas desordenadas.

    Fue una masacre, las vacas lograban eliminar decenas de valientes vehículos kamikaze con  movimientos veloces de sus colas, pero no fue en vano, varios conejos huyeron ante el cosquilleo que provocaban estos diminutos héroes en sus orejas. Luego, siguieron las libélulas y las abejas, el enjambre se dirigió a las vacas que recibieron los fieros aguijonazos de las abejas que morían una vez que descargaban su armamento en la gruesa piel vacuna. Hubo algunas deserciones dentro de las filas vacunas, pero la mayoría se mantuvo firme aguantando el arsenal ponzoñoso esperando a que se agotara para que las ovejas se adelantaran a los dominios del enemigo y los pisotearan con sus pezuñas. El avance de las ovejas fue aterrador para las hormigas (que tenían la orden de morir defendiendo la posición) así que, con la emoción que domina a los desesperados, se lanzaron al ataque. Fue un éxito, las ovejas recibían miles de pequeñas mordidas ardientes, mientras pisaban el terreno con sumo terror. Las ovejas se batieron en retirada, pero las hormigas habían sido diezmadas terriblemente. De pronto, justo en frente del ejército de los insectos, se encendió una luz verde… empezó como el brillo de una luciérnaga perdida, pero el brillo se intensificó y lanzaba destellos multicolores mientras crecía de tamaño. Las hordas de insectos se hipnotizaron y se dirigieron a la luz, como los ratones de Hamelín. Todos, si excepción, avanzaron lentamente y con las armas descargadas. El objeto empezó a moverse hacia un enorme agujero en el suelo, los insectos entraron en la cavidad subterránea siguiendo la luz. Una vez dentro todos ellos, un bufido aterrador (que apagó la extraña luz) los hizo despertar del trance. Los ojos rojos del toro los miraban a todos, congregados e indefensos…

     

    -…Fue en ese momento donde nosotros, los pequeños- el gusano dijo “pequeños” henchido de orgullo- fuimos esclavizados por los gigantes. Luego nos abusaron por más de 600 años, tuvimos que limpiarles las orejas, quitarles la asquerosa masilla que se acumulaba entre sus dientes, hacerles “piojito” para desgracia de nuestros hermanos los piojos que trabajaban jornadas increíbles!!

     

    Hubo un silencio multitudinario (si es que se puede hablar de silencios multitudinarios, porque el silencio es el mismo cuando hay una o mil almas desgarradas por el recuerdo), el gusano rompió el silencio de pronto.

     

    - Pero entonces, llegaron los camellos con turbante y nos ayudaron a organizar la revolución!!- miles de gargantas vitorearon a la vez, haciendo huir al silencio que había descendido sobre ellos.

     –Y la creación del tres veces honorable Sindicato de Pequeños Grandes Trabajadores!! y ahora ocupamos puestos respetables y hemos  logrado erradicar la discriminación de tamaños!!- hubo un grito multitudinario (si es que se puede hablar de gritos multitudinarios, porque el grito es el mismo cuando hay una o mil almas avivadas por la esperanza) las libélulas y las luciérnagas se elevaron de nuevo y los cuellos de las jirafas se encendieron mientras sus bufandas se agitaban bajo el poder del viento. Y es que han de saber, que tras años de luchas, guerrillas y demás demases, se logró una convivencia pacífica e incluso benéfica, entre los integrantes de los dos reinos.

     

    -Este día recordamos a los atrapados, y les agradecemos el enorme sacrificio que hicieron por nosotros!!- pero era inútil, las cochinillas ya se habían colocado a sus espaldas y habían empezado a imitarlo causando la carcajada general. Todos regresaron a sus casas con la sonrisa de par en par, dejando al gusano suspirando en el estrado, sonriéndole a la luna. 

     

     

     
    (las fotografías de los insectos las bajé de la red hace años y no recuerdo la dirección, se las debo, así que no puedo reconocer el trabajo de los fotógrafos aunque me gustaría... si alguien sabe los datos se lo agradeceré profundamente)

     

    January 11

    Acuarela

    Acuarela

     

     

    Sus piernas no dejaban de moverse, pero avanzaba por ese extraño presentimiento que el horizonte se acercaba cada vez más, de ahí que no le importaron los rasguños causados por las zarzas. Mientras más se acercaba a esa meta imposible, más sentía el deseo de brincar (siguiendo el ejemplo de los saltamontes, que no huían de ella, sino que más bien, la acompañaban), fue algo que se empezó a gestar desde el inconsciente, desde algún lugar inexplorado de su ser.

     

    Una vez en el borde del horizonte (meta impensable para la mayoría de nosotros, simples mortales) tuvo tiempo de ver toda la tierra a sus espaldas, con sus ríos, mares, montañas, bosques y desiertos, y a toda la humanidad... al mismo momento que veía al frente el todo y la nada. Fue ahí cuando el deseo de brincar se apoderó de ella...

     

    Sentía que caía, el vértigo le abrió la boca, enmarcada por un par de labios muy delgados. Y donde tenía que surgir un grito, emergieron millones de colores que se materializaron en un mundo de acuarela, con nubes lilas y árboles naranjas. Azules prados con flores multicolores a las que les rondaban insectos fosforescentes y pequeñas aves iridiscentes.

     

    De pronto sintió sus pies húmedos (odiaba el frío) pero siguió su camino en este mundo creado por su aliento. De cerca, se veían las hojas como manchones mojados, como hechos por un pincel grueso. Sin embargo, cuando caían, lo hacían suavemente mecidas por la brisa crema. Empezó a correr y no paraba de maravillarse con cada elemento nuevo.

     

    Había un gusano miope que buscaba sus lentes entre el pasto, sin darse cuenta que los tenía puestos a la mitad del cuerpo, también pasó junto a un grupo de vacas gordas que discutían fuertemente (al rededor de una mesa en la que tomaban el té) sobre el resultado de sus últimas liposucciones, de efectos “rebote” de sus dietas y de como hacer que sus ubres se agrandaran lo suficiente para llamar la atención del granjero. También había un par de conejos verdes presumiendo sus nuevos cojines en las palmas de sus patas traseras, se suponía que les daban mejor tracción y un agarre en las curvas fuera de serie, o eso interpretó antes de que salieran disparados, con toda imprudencia y desaparecieran tras una colina, en el proceso casi hacen desmayar a un par de cochinillas, que sintieron que su caparazón morado iba a quedar estampado en el suelo de este paisaje acuoso, bajo el nuevo par de implantes de los conejos. Y mientras los dos soles se escondían tras unas montañas fiusha con motas rosas, sintió sed.

     

    Los labios, blancos y agrietados de tanto correr (porque alcanzar el horizonte y saltar de él no es cosa fácil) buscaron instintivamente algo húmedo en donde posarse. Y como de casualidades está hecha la historia de los hombres, una hoja que caía de un árbol rojo se posó en su boca, como un beso. Ésta explotó en su lengua llenándola de un líquido sabor jamaica, un poco amargo para su gusto habría que señalar. Y siguiendo el ejemplo de este encuentro afortunado, se dispuso a probar las hojas verdes (sabor kiwi), las naranjas (sabor durazno), las amarillas (sabor plátano con crema) y las grises (sabor a chicle de frutas).

     

    Mientras llenaba su paladar de sabores nuevos, el atardecer casi desparecía a tiempo de dejarle ver una bahía con arena de colores, olas tranquilas con textura de turrón. Caminó hacia ella y se sentó para admirar la luna, inmensa y naranja, que sobresalía en un cielo ahora completamente verde (como sus ojos). No tenía frío ya, pero estaba cansada, así que se acostó en medio de un concierto coral interpretado por miles de sapos, eso si, graduados del conservatorio de música.

     

    Soñó con vuelos de avestruces con turbante que sobrevolaban un desierto de mármol (el mismo con el que estaba construida la casa de su abuela), lleno de dunas blancas y frías donde se marcaban las huellas de los camellos, que el viento borraba juguetonamente para llevarlas a otras dunas. También soñó con una cocodrila que lloraba desconsoladamente lágrimas terracotas en medio de un lago del mismo color, nadie sabía si el lago era de ese color por las lágrimas copiosas de la cocodrila, o si las lágrimas de esta eran de ese color por habitar en ese lago. Había también un enjambre de luciérnagas que brillaban azul al rededor del cuello de una jirafa con bufanda rayada. Este sueño fue de vital importancia, aunque no lo sabría hasta tiempo después.

     

    Una extraña sensación en la espalda la despertó, también se dio cuenta que tenía hambre. Había frutas y verduras de todos tipos y sabores, unos jamás vistos por sus ojos antes. Así que recogió algunos y se sentó a comer, con miedo a que le causaran daño, porque siempre había comido en casa de su madre.

     

    Fue mientras masticaba una sandía amarilla, cuando sintió de nuevo algo extraño en la espalda.

     

    Las alas eran enormes iguales a las de las mariposas y muy livianas, cambiaban de color según la luz o el paisaje en el que se encontraban, pero lo que más le extrañó, fue que las podía mover sin pensarlo mucho, como cuando mueves las pestañas para cubrir los ojos. Se había enamorado de la luna (hay que reconocer que es un mal común) y decidió esperar otro día en su mundo para esperar a que apareciera de nuevo y volar hacia ella. Lo que más le gustó de su nuevo par de alas era que podía abrazarse (alarse) con ellas tan fuerte como quisiera, cubriendo a su delgado cuerpo del frío.

     Mientras llegaba la noche, se detuvo a observar a un par de orugas que bailaban tango sorprendentemente bien, mientras un grillo tocaba el piano y una catarina la flauta. La acústica, como todo en el lugar, era acuosa y llegaba a los dulces como llega el sonido cuando estás debajo del agua. El curioso espectáculo fue atrayendo a espectadores de los colores y formas más extraños. En el cielo se veían miles de puntos hacia el oeste, pero al verlos con atención, éstos se agrandaban y se acercaban muy rápidamente. Finalmente, pudo ver que cada punto era un avestruz con turbante, pronto se sentaron todas junto a ella... No pudo dejar de pensar que olerían mal, pero de hecho tenían un olor extraño y agradable.

     

    Cuando el concierto terminó y los asistentes se fueron a sus hogares (si es que los tenían, porque ella no había visto ni una casa), las avestruces seguían sentadas junto a ella, el atardecer casi se extinguía cuando la luna decidió asomar su gran cuerpo naranja. Así que se paró y agitó sus alas, las avestruces hicieron lo mismo y pronto estaban volando juntas hacia su nuevo destino la luna.

     

    Existe una leyenda entre los camellos y varias criaturas de esa tierra incierta, de que una vez, hace muchos años, la mujer que creó su mundo se enamoró de la luna y fue a buscarla junto con mil avestruces con turbante, y que al alejarse volando se convirtieron en brillantes puntos en el cielo verde, y que era por eso que las estrellas se acercaban cada vez más...  a la luna.

    October 21

    Crisálidas...

    Había que empezar  por sentir el hígado, el frío...
     
    Había que escavar profundamente y encontrar la propia mano, reagrupar el alma y acomodar los tendones cuidadosamente sobre la colcha, que de tanto apretar se habían anudado en los nudillos. Abrir la boca y gritar los requiems, mirar dentro.
     

     
    La fuente sigue apagada, tal vez la luz de las farolas sea suficiente por hoy, sigue esperando la sacudida de agua por su garganta y a que el fuego de metal por fín brinde un poco de calor. Hoy no hay prisa, hoy caminará levantándose el pantalón para no pisarlo y pasará a un lado de la fuente estática, hoy caminará sin frenos entre las viejas calles siguiendo el olor de mil cuellos pasará junto a mí sin advertirlo y desaparecerá en la boca de algún callejón oscuro, junto con los recuerdos...
     
    Es hora de volar
     
    March 08

    A cuenta gotas cuentan

     

     

     

     

     

     

     

    I

    (Zoom)

    NOTA:  Este texto se lee cayendo del cielo, acelerando poco a poco hasta llegar al suelo...

     

     

    La gota cae sin conciencia de ley gravitatoria alguna, acelera su paso entre la espesa neblina que cubre la arcilla mojada, entre las frondosas ramas, entre los musgos que surgen de las rocas negras.

     

    El mundo se prepara para el minúsculo encuentro...

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    II 

    (Fugaz)

     

     

     

    Una gota cae -sin conciencia alguna- sobre el pómulo afilado y duro del campesino.
     
    Recorre los surcos de sus mejillas, se llena de sal, se desliza sobre su barbilla, se desprende con dolor del rostro, que ante su presencia, sonríe...
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
    (Gracias Due... gracias Bárbara por la "s" silbante) 
     
     
     
     
    February 08

    De lluvias y otros placeres...

    Ella sale de su casa, cuenta las monedas guardadas en el bolsillo delantero de su pantalón y se planta en la esquina de la calle. Acomoda su pelo, no le importa que llueva, cierra los ojos y piensa en él, sonríe. Sube al camión, guarda el boleto, se sienta, suspira, se recarga en la ventana, cierra los ojos… sonríe.

     

    De regreso a casa saca una caja de madera decorada con flores, la abre y toma cientos de boletos amarrados con una liga, saca los dos boletos de su bolsillo y los acomoda amorosamente junto con los otros. Escribe sobre su diario y marca ese día con una marca roja… había hecho el amor con él. Alza los ojos para zambullirse en el cuadro que Él pintó. Naranja, trazos armoniosos, amorosos, ella se descubre desnuda y –como en el cuadro- se pierde entre sus piernas.

     

    Ella sale de su casa, cuenta las monedas… no llueve. Sube al camión, guarda el boleto, cierra los ojos…

    El llanto se apodera de ella de regreso a casa… hoy no guarda los boletos, no escribe en su diario, no se pierde en el cuadro. Él se ha ido, ella se inunda, se ahoga.

     

    Ella sale de su casa, cuenta las monedas, no pide el boleto. Se recarga contra la ventana, observa el mundo, suspira. Baja del camión y camina vereda arriba, acomoda su pelo, piensa en él. Aire, altitud, la ciudad abajo, ella arriba y él no está. Su pelo se alborota, sus pantalones se agitan, aire… Saca un paquete de boletos amarrados con una liga,  cierra los ojos… sonríe.

     

    Una lluvia de boletos emana de sus manos, el aire los transporta a la ciudad, ella sigue sonriendo, los ve partir, como a él. Nunca hubo tantos encuentros amorosos en la ciudad, cuentan que la gente simplemente cerraba los ojos y sonreía.

    January 23

    Incertidumbre

    Incertidumbre 

     

     

     

    Juan se dio cuenta de que aún la amaba cinco segundos antes de jalar el gatillo y suicidarse.

    Eugenia todavía lo espera en el café, ha decidido darle otros 15 minutos de tolerancia...

     

    December 12

    Amar, amar-es.

    Amar, amar-es

    Es una especie de continuación de la reflexión anterior sin serlo propiamente, jeje que conste que a fin de semestre uno no da para mucho mas...

     

    Existe un lugar que contiene abiertos y mutilados archiveros que se oxidan en oscuros rincones, vomitando hojas amarillentas, tatuadas para siempre con el pensamiento infértil y trémulo de un triste hombre gris. De paredes oscuras y pesadas que delimitan los angostos pasillos de senderos cubiertos por millones de estas pequeñas hojas, deshonradas, tan irremediablemente inertes. El techo es indefinible, a veces al dar una vuelta te sorprende a la altura de las cejas, otras veces no se logra detectar, hemos dicho ya que este lugar es realmente oscuro, frío y húmedo.  Pero hay un sitio donde convergen casi todos los pasillos, es un pequeño escritorio de metal sobre el que un foco desnudo colgado de no-se-sabe-dónde derrama su luz a través del humo secretado por un cigarrillo asfixiado entre los delgados dedos de nuestro hombre que está encorvado sobre el escritorio.

     

    El pelo corto delgado y lacio que le queda se ha refugiado cerca de las orejas, dejando un área grande de cuero cabelludo que refleja la única fuente de luz del lugar, ojos oscuros sumidos dentro de un par de oquedades craneales para refugiarse del rayo de la lámpara. Deberían ver a nuestro hombre tan diminuto, tan inofensivo. La camisa (mal fajada) antes blanca, ahora sucia con manchas amarillentas en las axilas y cerca del cuello (que ya se ha deshilado) además de ligeras rasgaduras en el pliegue de los puños, cuyos botones a veces deslumbran a nuestros ojos indiscretos. Los pantalones de lana sujetos a la cintura por un cinturón negro cansado ya de ceñirlos a su dueño por tanto tiempo, caen sobre un par de zapatos sumergidos ya en el mar de hojas agredidas, blasfemadas...

     

    Se lleva la mano hacia el rostro, con dos de sus nerviosos y largos dedos temblorosos, sujeta lo que parece un pelo en la cavidad nasal. Tensa los músculos de la muñeca y jala lenta e inexorablemente, el pelo no se rompe, sino que se extiende desde alguna parte del interior de la nariz. El hilo, ahora viscoso, húmedo y oscuro, sigue la trayectoria de la mano. Con sumo cuidado, va colocando el hilo, que continua saliendo, sobre una hoja de papel, blanca  (virgen de posibilidades infinitas en espera de la penetración del invariable destino), hasta que finalmente el hilo se interrumpe dejando salir pequeñas gotas de sangre de la nariz. En seguida lo acomoda formando renglones regulares. De nuevo lleva sus dedos a la nariz, palpa la sangre tibia, la observa llena de color y luego la lleva a los labios, la saborea. Finalmente toma la hoja enredada con el hilo espeso y húmedo con el índice y el pulgar derecho... la deja caer. Luego toma otra hoja, la acomoda en el escritorio, se lleva la mano hacia el rostro y con dos de sus nerviosos y largos dedos temblorosos, sujeta lo que parece un pelo en la cavidad nasal...

     

    La hoja surca el espacio, liviana, pura, siente la caricia del aire viciado del lugar,  le parece una sensación maravillosa. Se imagina una historia mejor, con aire fresco y luz clara, CLARIDAAAD. De pronto, siente la humedad. El hilo se adhiere a ella, la acaricia soezmente y comienza a babear sobre su pecho, rasguña y muerde sus pezones, le abre las piernas y le toca el sexo. La penetra sin piedad, dejando pequeñas marcas en su piel, cicatrices indelebles. Letras repugnantes en gemación, creando frases heréticas. La hoja violentada, arremetida, cae sobre otra igual.

     

    Existe un lugar que contiene abiertos y mutilados archiveros que se oxidan en oscuros rincones, vomitando hojas amarillentas, tatuadas para siempre con el pensamiento infértil y trémulo de un triste hombre gris.

     

     

    November 03

    De ella y Luna

               De ella y Luna

               (Las muertes de Tanatos...)

     

     

    Cómo los dioses solían decir (cuando estaban pedos y se les olvidaba que el

    mundo seguía girando aún a su pesar): "Me vale madre".

     

    Y es que hoy he comprendido el significado pleno de la palabra, uno generalmente

    tiene una vaga idea de lo que esto significa, pero ahora es muy distinto. Las

    palabras cobran una fuerza completamente inusitada cuando las ves a través de

    acontecimientos personales, sobre todo cuando estos cobran vida tan de prisa que

    ni siquiera tienen tiempo de engendrarse y madurar en el útero del mal que los

    parió (ahora si, literalmente hablando).

    Como cuando la menstruación marina culmina con el cólico que mueve

    montañas y el dolor de cabeza que genera inestabilidades climáticas ocasiona los

    gritos más terribles jamás escuchados. Cuando el viento se abalanza sobre un

    pobre acantilado y entonces... la tierra tiembla mientras le sugiere muy amablemente al

    mar que ingiera una buena dosis de sincol y que se ponga toallitas calientes

    sobre el vientre, pero el mar no tiene la culpa de sus dolores lunares, bueno,

    no siempre.

     

    La culpa es de los dioses a los que les valió madre haber inventado la luna...

    que para que los lobos le pudieran aullar a algo, si, así no más. La luna

    señores no es más que la causa de las tempestades más terribles, de los malos

    humores del sexo femenino en casi todas las especies vertebrados y muchas de

    invertebrados, de las sequías e inundaciones y por lo tanto de la pérdida de la

    estabilidad económica del planeta, de los dolores de cabeza masculinos por

    tratar de entender porqué carajos... por supuesto, sin éxito alguno…

    Así pues, he decidido unirme a esta peda omnipresente, omnipotente y demás demases hasta dejar de pensar en los dioses... que al fin y al cabo ni

    existen.

     

    October 25

    Cambio y fuera

             Cambio y Fuera.

             (Disertaciones sobre el gobierno del Fox)

     

    -No le cambies a la música- dijo en cuanto estuvimos dentro del carro, todavía ni prendía el estéreo.

    -…eternamente bella bella, como un hechizo de gitana, seré la princesa encantada…

    -No le puedo cambiar nada… por desgracia!  si pudiera realmente cambiar la música ya la hubiera hecho regae.

    -Que payaso eres

    -Sólo en las mañanas- dije, sin ánimos de ofender y un poco alterado ya por el ruido del motor cada vez más revolucionado, imaginaba el desgaste de las bandas y el de los cambios, mientras Alicia ponía cara de maniaca y le tocaba el claxon a lo que se moviera sin hacer el cambio a tercera.

    -No has cambiado nada- dije, pero bajito bajito, para que no me escuchara

    -No se puede cambiar “nada”, tendría que haber algo para cambiarlo por otra cosa o a otro lado, y aparentemente para ti, acá no hay “nada”.

    -Ya empezaste tú también- dije con los ojos en blanco y en un suspiro largo y ruidoso.

    -¿Qué habías empezado tú?

    -Nada… ¡Y ya cambia de velocidad por Dios!

    -Uta…- por fin mete tercera.

    -…El presidente Bush sigue firme en su decisión de liberar al mundo del terrorismo, fue lo que dijo en conferencia de prensa hoy en la Casa Blanca y reitera su sentido pésame al pueblo español por los pasados atentados, en otras noticias…

    -Hijo de puta, pinche hipócrita- dijo ella mientras le cambiaba de estación.

    -¡No le cambies!

    -¿Quién te entiende?- mientras seguía sintonizando.

    -Tú no…- ella iba a decir algo pero- ¡Aguas!- En ese momento un chofer de la ruta coral estaba decidido a terminar con nuestra discusión y nuestras vidas de una vez, pero los reflejos de Alicia lo impidieron, luego el claxon cinco veces y por fin nuestras voces al mismo tiempo.

    -¡Pendejo!, ¡fíjate por dónde vas!- parece que logró parcialmente su objetivo, el muy cabrón.

    -No manches tu vida, fíjate pinche Alicia.

    -Carajo, o manejo o le hago de “dislloki” o discuto contigo.

    -Ahora resulta  que es mi culpa.

    -Muérete- dijo esto como punto final a nuestra reanudada discusión.

    -Pues casi lo logras- No podía dejar que dijera la última palabra.

    -…no hay nada más difícil que vivir sin ti, (turururururuuu) viviendo en la espera de verte llegar, el frío de mi cuerpo pregunta por ti…

    -¿No traes un cigarro?- se le notaban las ganas de acabarse uno de un jalón

    -Nel, a mi también me urge, pues párate en la tiendita esa- esa que señalaba mi dedo.

    -¿Traes lana?

    -Pus como seis pesos, pero alcanza para unas alitas.

    -No mames, mejor unos camel yo traigo- y dijo esto mientras sacaba de su bolsa un billete de 500.

    -Me la van a mentar

    -Nada nuevo

    -¿No traes cambio?

    -Si trajera no te daba uno de “a” quinientos.

    -Ya se te pasó la tiendita- mi dedo seguía apuntándola por lo que tuve que girarme y darle la espalda- no mames pinche Alicia… y ya cámbiale a la música no seas.

    -¿Qué te pasa? Si el Buki es símbolo de identidad nacional.

    -Me lleva el tren.

    -Ojalá

    -Bueno…!¿Ya no?!... ¡Allá hay otra tien…!- parecía que a mi dedo le daba por apuntar tienditas.

    -No la vi

    -Ya vi

    -Lo bueno es que ya vamos a llegar.

    -…esa niña lo mueve sexy, esa niña lo mueve sexy, esa niña lo mueve sexy, esa niña lo mueve… ¡sexy!...

    -Lo bueno- y el semáforo, escuchando mis plegarias y decidiendo hacerme el día difícil, se pone en rojo, otra vez, transformando mi rostro ya de por si alterado.-Te dije que te apuraras.

    -Pues sí ¿pero cómo me iba a apurar si estuviste en el baño tres horas?

    -Ay… ¡ya cállate!, órale ya llegamos.

    -Milagro.

    El descenso era la tranquilidad hecha movimiento, por un momento nos volvimos las personas más felices, el estrés, el tráfico, el pinche chofer, los cambios, la política, la voz de Alicia …

    -¿Tons que? ¿Paso por ti amor?- dijo ella mientras prendía otro cigarro.

    -Sobres, pero ahora si llegas a tiempo.