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ASALTOS NOCTURNOS

Espacio para noctámbulos y asociados...
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Todos los textos y fotografías de este espacio son originales excepto donde se exprese lo contrario y están protegidos por las leyes de autor.
 
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March 29

El arte de vivir.

El arte de vivir....

 

Extraño a mi abuelo... eso es definitivo y categórico. Yo mismo le decía a mis amigos, después de haber sufrido una pérdida dolorosa, que sólo era un precio que hay que pagar para vivir. Es decir, si piensas venir al mundo a navegar, a amar, es necesario pagar ciertos precios. La pérdida de práctiacmente todo lo que conoces, porque en la vida no hay nada estático, todo cambia y nunca nada es igual.

Extraño a mi abuelo y hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono... eso es definitivo y categórico. Cuando eres niño hay ciertas cosas que te mantienen despierto, como el hablar a casa del abuelo para escuchar su voz emocionada y con su tono siempre amable. -¡Enanoooo!- contestaba y yo sonreía toda la semana.

Extraño a mi abuelo, hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono y que me lleve al cine a ver superman... eso es definitivo y categórico. Y es que el abuelo tiene ese talento de contar historias, inventar ciudades perdidas con reyes malditos y brujas verdes con cabellos de algas, Él podía subirme a Bucéfalo y sostener a Excalibur, al mando de mi legión de caballeros de brillante armadura y situarme en medio de la batalla contra orcos y trolls. Luego, como juglar, contaba en casa mi victoria, y cómo yo había salvado a la humanidad.

Extraño a mi abuelo, hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono, que me lleve al cine a ver superman y que me ponga la 5ta. de Mahler... eso es definitivo y categórico. Recuerdo la primera vez que me hizo cerrar los ojos y empezar a pintar en mi oscuridad cada uno de los instrumentos, de tal manera que de pronto tenía toda una sinfónica esperando a que se moviera mi batuta... pendientes al vaivén de mi índice de niño de seis años.

Extraño a mi abuelo, hoy quisiera escuchar su voz contestar el teléfono, que me lleve al cine a ver superman, que me ponga la 5ta de Mahler y que escuche conmigo Somewhere over the rainbow, esa nos hacía llorar a los dos.

 

A mi abuelo: que estoy seguro, estaría sonriendo con un nudo en la garganta al leer estas líneas... ((igual que yo))

February 26

La trampa

 

La trampa

 

 

La conmoción que siguió a la activación de la trampa fue histórica, los lugareños lo cuentan con sobresalto, a pesar de que eso ocurrió hace muchos años.  Aún ahora se reúnen para rendir homenaje a los héroes que quedaron atrapados en la gran trampa en ese terrible día.

 

El gusano miope, había encontrado sus lentes después de buscarlos por un buen rato palpando a lo largo de su cuerpo, pero esta vez los tenía puestos y decidió hacer de esta ceremonia conmemorativa algo serio y decididamente formal, pero todos sabemos que las luciérnagas azules siempre se las arreglan para hacer de un funeral un espectáculo de fuegos artificiales, sobre todo porque las libélulas (de cuerpos fosforescentes) siempre se les unen con vuelos rapidísimos e imposibles, y las cochinillas no pueden estar serias mucho tiempo. Así que el intento fue completamente en vano.

 

Todo sucedió cuando, en una noche donde la luna naranja iluminaba el campo de batalla, el escuadrón de moscas de fruta se lanzó al ataque en formación “aleatoria” -que era la única que lograron conseguir después de un mes de adiestramiento ante la mirada furiosa de la mantis (que renunció a su cargo de "capitana de formaciones militares" e ingresó al hospital psiquiátrico con todo y que hacía meditación zen)- los conejos y las vacas mantenían su formación, concentradas, esperando el ataque de las diminutas manchitas desordenadas.

Fue una masacre, las vacas lograban eliminar decenas de valientes vehículos kamikaze con  movimientos veloces de sus colas, pero no fue en vano, varios conejos huyeron ante el cosquilleo que provocaban estos diminutos héroes en sus orejas. Luego, siguieron las libélulas y las abejas, el enjambre se dirigió a las vacas que recibieron los fieros aguijonazos de las abejas que morían una vez que descargaban su armamento en la gruesa piel vacuna. Hubo algunas deserciones dentro de las filas vacunas, pero la mayoría se mantuvo firme aguantando el arsenal ponzoñoso esperando a que se agotara para que las ovejas se adelantaran a los dominios del enemigo y los pisotearan con sus pezuñas. El avance de las ovejas fue aterrador para las hormigas (que tenían la orden de morir defendiendo la posición) así que, con la emoción que domina a los desesperados, se lanzaron al ataque. Fue un éxito, las ovejas recibían miles de pequeñas mordidas ardientes, mientras pisaban el terreno con sumo terror. Las ovejas se batieron en retirada, pero las hormigas habían sido diezmadas terriblemente. De pronto, justo en frente del ejército de los insectos, se encendió una luz verde… empezó como el brillo de una luciérnaga perdida, pero el brillo se intensificó y lanzaba destellos multicolores mientras crecía de tamaño. Las hordas de insectos se hipnotizaron y se dirigieron a la luz, como los ratones de Hamelín. Todos, si excepción, avanzaron lentamente y con las armas descargadas. El objeto empezó a moverse hacia un enorme agujero en el suelo, los insectos entraron en la cavidad subterránea siguiendo la luz. Una vez dentro todos ellos, un bufido aterrador (que apagó la extraña luz) los hizo despertar del trance. Los ojos rojos del toro los miraban a todos, congregados e indefensos…

 

-…Fue en ese momento donde nosotros, los pequeños- el gusano dijo “pequeños” henchido de orgullo- fuimos esclavizados por los gigantes. Luego nos abusaron por más de 600 años, tuvimos que limpiarles las orejas, quitarles la asquerosa masilla que se acumulaba entre sus dientes, hacerles “piojito” para desgracia de nuestros hermanos los piojos que trabajaban jornadas increíbles!!

 

Hubo un silencio multitudinario (si es que se puede hablar de silencios multitudinarios, porque el silencio es el mismo cuando hay una o mil almas desgarradas por el recuerdo), el gusano rompió el silencio de pronto.

 

- Pero entonces, llegaron los camellos con turbante y nos ayudaron a organizar la revolución!!- miles de gargantas vitorearon a la vez, haciendo huir al silencio que había descendido sobre ellos.

 –Y la creación del tres veces honorable Sindicato de Pequeños Grandes Trabajadores!! y ahora ocupamos puestos respetables y hemos  logrado erradicar la discriminación de tamaños!!- hubo un grito multitudinario (si es que se puede hablar de gritos multitudinarios, porque el grito es el mismo cuando hay una o mil almas avivadas por la esperanza) las libélulas y las luciérnagas se elevaron de nuevo y los cuellos de las jirafas se encendieron mientras sus bufandas se agitaban bajo el poder del viento. Y es que han de saber, que tras años de luchas, guerrillas y demás demases, se logró una convivencia pacífica e incluso benéfica, entre los integrantes de los dos reinos.

 

-Este día recordamos a los atrapados, y les agradecemos el enorme sacrificio que hicieron por nosotros!!- pero era inútil, las cochinillas ya se habían colocado a sus espaldas y habían empezado a imitarlo causando la carcajada general. Todos regresaron a sus casas con la sonrisa de par en par, dejando al gusano suspirando en el estrado, sonriéndole a la luna. 

 

 

 
(las fotografías de los insectos las bajé de la red hace años y no recuerdo la dirección, se las debo, así que no puedo reconocer el trabajo de los fotógrafos aunque me gustaría... si alguien sabe los datos se lo agradeceré profundamente)

 

February 14

Esta vez el soundtrack se lo debemos a Due -Muchas gracias!!!-

Pues ya está:
 
No hay duda que los tienes como el caballo de Santiago!! jeje
January 11

Acuarela

Acuarela

 

 

Sus piernas no dejaban de moverse, pero avanzaba por ese extraño presentimiento que el horizonte se acercaba cada vez más, de ahí que no le importaron los rasguños causados por las zarzas. Mientras más se acercaba a esa meta imposible, más sentía el deseo de brincar (siguiendo el ejemplo de los saltamontes, que no huían de ella, sino que más bien, la acompañaban), fue algo que se empezó a gestar desde el inconsciente, desde algún lugar inexplorado de su ser.

 

Una vez en el borde del horizonte (meta impensable para la mayoría de nosotros, simples mortales) tuvo tiempo de ver toda la tierra a sus espaldas, con sus ríos, mares, montañas, bosques y desiertos, y a toda la humanidad... al mismo momento que veía al frente el todo y la nada. Fue ahí cuando el deseo de brincar se apoderó de ella...

 

Sentía que caía, el vértigo le abrió la boca, enmarcada por un par de labios muy delgados. Y donde tenía que surgir un grito, emergieron millones de colores que se materializaron en un mundo de acuarela, con nubes lilas y árboles naranjas. Azules prados con flores multicolores a las que les rondaban insectos fosforescentes y pequeñas aves iridiscentes.

 

De pronto sintió sus pies húmedos (odiaba el frío) pero siguió su camino en este mundo creado por su aliento. De cerca, se veían las hojas como manchones mojados, como hechos por un pincel grueso. Sin embargo, cuando caían, lo hacían suavemente mecidas por la brisa crema. Empezó a correr y no paraba de maravillarse con cada elemento nuevo.

 

Había un gusano miope que buscaba sus lentes entre el pasto, sin darse cuenta que los tenía puestos a la mitad del cuerpo, también pasó junto a un grupo de vacas gordas que discutían fuertemente (al rededor de una mesa en la que tomaban el té) sobre el resultado de sus últimas liposucciones, de efectos “rebote” de sus dietas y de como hacer que sus ubres se agrandaran lo suficiente para llamar la atención del granjero. También había un par de conejos verdes presumiendo sus nuevos cojines en las palmas de sus patas traseras, se suponía que les daban mejor tracción y un agarre en las curvas fuera de serie, o eso interpretó antes de que salieran disparados, con toda imprudencia y desaparecieran tras una colina, en el proceso casi hacen desmayar a un par de cochinillas, que sintieron que su caparazón morado iba a quedar estampado en el suelo de este paisaje acuoso, bajo el nuevo par de implantes de los conejos. Y mientras los dos soles se escondían tras unas montañas fiusha con motas rosas, sintió sed.

 

Los labios, blancos y agrietados de tanto correr (porque alcanzar el horizonte y saltar de él no es cosa fácil) buscaron instintivamente algo húmedo en donde posarse. Y como de casualidades está hecha la historia de los hombres, una hoja que caía de un árbol rojo se posó en su boca, como un beso. Ésta explotó en su lengua llenándola de un líquido sabor jamaica, un poco amargo para su gusto habría que señalar. Y siguiendo el ejemplo de este encuentro afortunado, se dispuso a probar las hojas verdes (sabor kiwi), las naranjas (sabor durazno), las amarillas (sabor plátano con crema) y las grises (sabor a chicle de frutas).

 

Mientras llenaba su paladar de sabores nuevos, el atardecer casi desparecía a tiempo de dejarle ver una bahía con arena de colores, olas tranquilas con textura de turrón. Caminó hacia ella y se sentó para admirar la luna, inmensa y naranja, que sobresalía en un cielo ahora completamente verde (como sus ojos). No tenía frío ya, pero estaba cansada, así que se acostó en medio de un concierto coral interpretado por miles de sapos, eso si, graduados del conservatorio de música.

 

Soñó con vuelos de avestruces con turbante que sobrevolaban un desierto de mármol (el mismo con el que estaba construida la casa de su abuela), lleno de dunas blancas y frías donde se marcaban las huellas de los camellos, que el viento borraba juguetonamente para llevarlas a otras dunas. También soñó con una cocodrila que lloraba desconsoladamente lágrimas terracotas en medio de un lago del mismo color, nadie sabía si el lago era de ese color por las lágrimas copiosas de la cocodrila, o si las lágrimas de esta eran de ese color por habitar en ese lago. Había también un enjambre de luciérnagas que brillaban azul al rededor del cuello de una jirafa con bufanda rayada. Este sueño fue de vital importancia, aunque no lo sabría hasta tiempo después.

 

Una extraña sensación en la espalda la despertó, también se dio cuenta que tenía hambre. Había frutas y verduras de todos tipos y sabores, unos jamás vistos por sus ojos antes. Así que recogió algunos y se sentó a comer, con miedo a que le causaran daño, porque siempre había comido en casa de su madre.

 

Fue mientras masticaba una sandía amarilla, cuando sintió de nuevo algo extraño en la espalda.

 

Las alas eran enormes iguales a las de las mariposas y muy livianas, cambiaban de color según la luz o el paisaje en el que se encontraban, pero lo que más le extrañó, fue que las podía mover sin pensarlo mucho, como cuando mueves las pestañas para cubrir los ojos. Se había enamorado de la luna (hay que reconocer que es un mal común) y decidió esperar otro día en su mundo para esperar a que apareciera de nuevo y volar hacia ella. Lo que más le gustó de su nuevo par de alas era que podía abrazarse (alarse) con ellas tan fuerte como quisiera, cubriendo a su delgado cuerpo del frío.

 Mientras llegaba la noche, se detuvo a observar a un par de orugas que bailaban tango sorprendentemente bien, mientras un grillo tocaba el piano y una catarina la flauta. La acústica, como todo en el lugar, era acuosa y llegaba a los dulces como llega el sonido cuando estás debajo del agua. El curioso espectáculo fue atrayendo a espectadores de los colores y formas más extraños. En el cielo se veían miles de puntos hacia el oeste, pero al verlos con atención, éstos se agrandaban y se acercaban muy rápidamente. Finalmente, pudo ver que cada punto era un avestruz con turbante, pronto se sentaron todas junto a ella... No pudo dejar de pensar que olerían mal, pero de hecho tenían un olor extraño y agradable.

 

Cuando el concierto terminó y los asistentes se fueron a sus hogares (si es que los tenían, porque ella no había visto ni una casa), las avestruces seguían sentadas junto a ella, el atardecer casi se extinguía cuando la luna decidió asomar su gran cuerpo naranja. Así que se paró y agitó sus alas, las avestruces hicieron lo mismo y pronto estaban volando juntas hacia su nuevo destino la luna.

 

Existe una leyenda entre los camellos y varias criaturas de esa tierra incierta, de que una vez, hace muchos años, la mujer que creó su mundo se enamoró de la luna y fue a buscarla junto con mil avestruces con turbante, y que al alejarse volando se convirtieron en brillantes puntos en el cielo verde, y que era por eso que las estrellas se acercaban cada vez más...  a la luna.

October 21

Crisálidas...

Había que empezar  por sentir el hígado, el frío...
 
Había que escavar profundamente y encontrar la propia mano, reagrupar el alma y acomodar los tendones cuidadosamente sobre la colcha, que de tanto apretar se habían anudado en los nudillos. Abrir la boca y gritar los requiems, mirar dentro.
 

 
La fuente sigue apagada, tal vez la luz de las farolas sea suficiente por hoy, sigue esperando la sacudida de agua por su garganta y a que el fuego de metal por fín brinde un poco de calor. Hoy no hay prisa, hoy caminará levantándose el pantalón para no pisarlo y pasará a un lado de la fuente estática, hoy caminará sin frenos entre las viejas calles siguiendo el olor de mil cuellos pasará junto a mí sin advertirlo y desaparecerá en la boca de algún callejón oscuro, junto con los recuerdos...
 
Es hora de volar